Eco EnlaCES

La conservación del suelo y las áreas protegidas

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica 

Conservacion de suelosEl 7 de Julio se celebra el día Nacional de la Conservación del Suelo en homenaje a Hugh Bennet, un científico estadounidense comprometido con la temática de la conservación orientada a la productividad de la tierra, concientizando acerca de los beneficios de su manejo adecuado para actividades productivas, evitando su degradación.

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Las Reservas de Biósfera

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

El Día Mundial del Medio Ambiente se estableció por Asamblea General de Naciones Unidas a partir de la Conferencia de Estocolmo que se realizó en 1972 y desde entonces, se celebra el 5 de junio de cada año. Anualmente el Día Mundial del Medio Ambiente se organiza en torno a un tema y el 2017 se centra en la conexión de las personas con la naturaleza.

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La revaloración del ocio: como elemento facilitador del desarrollo humano integral y de sociedades sustentables

ocioPor Grupo de Investigación de Economía Ecológica

El ocio representa una vivencia humana, con espíritu lúdico y hedonístico, constituida por un tiempo donde predominan o deberían predominar decisiones u actividades (físicas o mentales) con alto grado de autocondicionamiento y, por ende, donde se reflejan los valores imperantes de una sociedad. Por lo cual, la forma en que se vive el ocio da pistas sobre la sociedad en que vivimos.

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Las playas y su gestión sostenible

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Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

Durante muchos años, el ambiente costero y más precisamente las playas, vienen sufriendo un uso irracional, descuidando y desaprovechando la gran cantidad de oportunidades que les ofrece. La importancia del recurso playa reside en sus características que lo hacen un sistema tan único como frágil. Por ello es esencial su estudio y comprensión, para diseñar instrumentos de gestión orientados hacia la sostenibilidad.

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Las ciudades sostenibles

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Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

Las ciudades actuales demuestran situaciones que se constituyen en un gran reto para el medio ambiente.

La calidad de vida dentro de las ciudades, demuestra contradicciones y desigualdades. En una misma ciudad pueden existir áreas desarrolladas y bien equipadas en convivencia con zonas de extrema pobreza, sin servicios e infraestructura urbana y en condiciones habitacionales y ambientales precarias. Asimismo, la vida urbana acelera el proceso de cambio climático: las ciudades son responsables del consumo de más del 75% de la energía distribuida y de la producción de un 75-80% de los gases de efecto invernadero.

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Responsabilidad Social Corporativa

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Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

El Estado, la sociedad civil y el mercado (las empresas) son los agentes clave para la consecución del desarrollo sostenible. En este sentido, la idea de Responsabilidad Social Corporativa se basa en que las empresas contribuyan de manera directa a promover el desarrollo sostenible equitativo de las sociedades en las que operan, en cooperación y bajo el control de los gobiernos soberanos y de las organizaciones civiles interesadas.

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(No a las) Papeleras: A 11 años de la primera manifestación en Gualeguaychú

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica 

12 Marcha ACAGEl pasado 30 de abril se cumplieron 11 años de la primera gran manifestación de los habitantes de Gualeguaychú (Entre Ríos) en contra de la instalación de la fábrica de producción de pasta de celulosa Botnia (hoy UPM) en el margen del Río Uruguay. Aquel día, 40.000 personas se movilizaron cortando el puente internacional General San Martín que conecta Gualeguaychú con la localidad uruguaya de Fray Bentos. 

El 8 de mayo se realizó la 12º Marcha al Puente Internacional General San Martín en donde gran parte de los vecinos de Gualeguaychú continuaron expresando su "no rotundo a la contaminación y a la existencia de la pastera UPM Botnia", bajo el lema “Por nuestra vida, por el planeta, fuera Botnia”.de abril se cumplieron 11 años de la primera gran manifestación de los habitantes de Gualeguaychú (Entre Ríos) en contra de la instalación de la fábrica de producción de pasta de celulosa Botnia (hoy UPM) en el margen del Río Uruguay. Aquel día, 40.000 personas se movilizaron cortando el puente internacional General San Martín que conecta Gualeguaychú con la localidad uruguaya de Fray Bentos.

En el marco de este nuevo aniversario, cabe hacer lugar para una breve memoria del conflicto que originó la instalación de la fábrica y lo que dejó el conflicto tras más de una década.

La política forestal uruguaya y las plantas de celulosa

A finales de la década de 1980, Uruguay puso en marcha una política de desarrollo forestal de largo plazo a través de la sanción de una Ley Forestal que implicaba la implantación de especies para la industria de la celulosa y del aserradero. A través de subsidios y otros beneficios impositivos se impulsó con éxito el desarrollo de plantaciones de pinos y eucaliptos y, casi dos décadas después, comenzaron a conocerse los proyectos de construcción de fábricas de pasta de celulosa (el material más utilizado para la fabricación de papel, hecho a base de madera).
En 2002, se conoció públicamente la intención del gobierno uruguayo de Jorge Batlle de permitir la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos (departamento de Río Negro), en las márgenes del río Uruguay.
En 2003 se autorizó la instalación de una planta de celulosa a cargo del grupo ENCE (Empresa Nacional de Celulosa España), y, paralelamente, avanzaron las negociaciones para la construcción de una segunda fábrica, ubicada a pocos kilómetros de la anterior, a cargo de la empresa finlandesa Botnia.
En febrero de 2005, poco tiempo antes de finalizar su mandato, el gobierno de Batlle autorizó a la empresa a avanzar con el proyecto.
Botnia-UPM, comprendía una planta de fabricación de pasta celulosa de 1 millón de toneladas anuales, una fábrica de productos químicos y un puerto de barcazas para la salida de la producción. La inversión total sería de unos 1.100 millones de dólares, lo que significaría, en aquel momento, la mayor inversión privada realizada en Uruguay
En cuanto a la mano de obra, la empresa preveía la creación de 4000 puestos de trabajo directos durante el período de la construcción y 300 puestos en la fase de operación, así como unos 8000 empleos indirectos.
En marzo de 2005 tuvo lugar un cambio de gobierno en Uruguay, resultando ganador el Frente Amplio. Los indicios de oposición al proyecto de las plantas que este partido había adoptado en los comienzos se disolvieron rápidamente. Desde su asunción, el gobierno de Tabaré Vázquez apoyó firmemente la instalación de las plantas, principalmente por dos motivos: en el plano nacional, éstas permitirían dar proyección y continuidad a la política forestal iniciada en los años ochenta, en tanto que, en el plano local, estimularían la reactivación del mercado de trabajo en una región del interior uruguayo castigada por una economía en recesión y con altos índices de desocupación (Alvarado, 2007).

Botnia

La oposición a las plantas de celulosa

La reacción del incipiente movimiento ambientalista de Gualeguaychú ante el anuncio de la segunda planta no tardó en llegar: en abril de 2005 organizaron la primera gran manifestación en contra de la instalación de las fábricas: 40.000 personas se movilizaron para manifestar su descontento, tomando el puente internacional General San Martín que conecta Gualeguaychú con Fray Bentos, y, en mayo, se constituyó formalmente la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú (ACAG).
De allí en más, la ACAG utilizaría recurrentemente los cortes del puente internacional General San Martín como instrumento principal para expresar sus demandas con una consigna convocante: “Sí a la vida. No a las papeleras”, expresando así su firme y constante oposición a la construcción de las fábricas de celulosa por lo que se consideraba que sería una segura contaminación del río Uruguay.
Si bien en una primera instancia el gobierno argentino intentó buscar soluciones conjuntas al conflicto, a mediados de 2005 las autoridades nacionales comenzaron a cambiar su postura apoyando a la asamblea ambientalista y considerando incluso al problema como una cuestión nacional. A partir de 2006 los cortes de ruta, apoyados explícitamente por el gobierno argentino, cambiaron de naturaleza al convertirse en un bloqueo permanente.
Del lado uruguayo, la oposición política estuvo dada por pequeños partidos de izquierda escindidos del Frente Amplio con fuertes vínculos con las organizaciones ambientalistas, pero su prédica no tuvo ninguna repercusión. De hecho, la mayoría de los partidos de la oposición apoyaban el proyecto desde su inicio, al igual que las cámaras empresariales y los sindicatos del país.

Intervención de organismos internacionales y cambios institucionales

Durante 2006 y 2007, el conflicto alcanzó su momento más álgido tras el despliegue de distintas acciones por parte de los gobiernos y la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú.
En 2006 la Asamblea consiguió que ENCE decidiera retirarse de Fray Bentos y relocalizara su inversión
En el ámbito internacional, el gobierno argentino consiguió retrasar los préstamos de los organismos internacionales de crédito para financiar la obra y logró que el Banco Mundial solicitara mejoras técnicas para el estudio de impacto ambiental. Las distintas acciones emprendidas por el gobierno argentino incluyeron la presentación de una medida cautelar ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en 2006 con la condición de que la Asamblea levantara los cortes de ruta. Sin embargo la presentación tuvo un resultado desfavorable para la postura argentina, retornando los cortes en el puente San Martín, pero también en otras localidades fronterizas de Entre Ríos. Mientras tanto, el gobierno argentino jerarquizaba el área de ambiente pasando de la categoría de Dirección a Secretaría de Estado.
El gobierno uruguayo también jugó sus cartas y presentó una medida cautelar ante la CIJ por los bloqueos de los pasos fronterizos, aunque sin éxito.
La decisión de La Haya respecto de la presentación uruguaya fue considerada un aliento para el movimiento ambientalista para continuar bloqueando los puentes internacionales. Para intentar evitar los bloqueos, los gobiernos acordaron la facilitación del rey español como mediador en el conflicto, aunque, nuevamente, con poco éxito.
El diferendo evidenció su insólito alcance cuando Tabaré Vázquez decidió por decreto encomendar al ejército uruguayo la custodia de las instalaciones de Botnia.

La posición de la Asamblea

La ACAG mantuvo la tenacidad en su discurso y sostuvo su capacidad de movilización a lo largo del conflicto. Sus miembros sostenían que, si bien apoyaban el diálogo, la única posibilidad era que las papeleras salieran de la cuenca del río Uruguay, sin aceptar acuerdos sobre cambios de tecnología o aumento de monitoreos. Según la ACAG, ningún punto intermedio era válido, porque más o menos contaminación no era el eje de las negociaciones para la gente de Gualeguaychú. “Botnia es ilegal y no tiene ni tendrá la licencia social de estos pueblos" afirmaban en el comunicado de la Tercera Marcha al Puente Internacional General San Martín.

La "salida" del conflicto

Botnia comenzaría a producir pasta celulosa en septiembre de 2007 y Uruguay cerraría temporalmente el puente Fray Bentos-Gualeguaychú, para evitar eventuales manifestaciones de argentinos frente a la planta.
Al poco tiempo se conocería el primer informe independiente elaborado por Green Corss que afirmaba que la planta no contaminaba, aunque los vecinos de Gualeguaychú replicaban que la planta funcionaba al mínimo de su capacidad.
Sobre la demanda argentina, la Corte Internacional de Justicia dictó fallo en 2010, resolviendo que Uruguay había violado sus obligaciones procesales establecidas por el Estatuto del Río Uruguay de notificar e informar de buena fe pero, si bien Argentina pudo demostrar que algunos parámetros de contaminación de las aguas del río se habían elevado desde la puesta en marcha de la pastera, falló en probar que la planta de celulosa era la causante y no otros factores ajenos a ella, por lo que la Corte entendió que Uruguay no había violado sus obligaciones para evitar la contaminación ambiental, por lo que consideró que resultaba desproporcionado ordenar el cierre de la planta de Botnia-UPM, pero instruyó a ambos países a realizar un monitoreo en conjunto del río, a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y aplicando el Estatuto del Río Uruguay. El acuerdo entre ambos países para conformar un Comité Científico en el seno de la CARU fue firmado ese mismo año.
El conflicto fue entrando en una fase de estancamiento durante los años siguientes, aunque con cortes esporádicos que fueron perdiendo cierta legitimidad debido a las incomodidades que generaban para la circulación (al menos el gobierno argentino ya no era tan condescendiente respecto de los cortes).
En 2013 se reavivó el diferendo tras la decisión del gobierno uruguayo de autorizar el aumento de los cupos de producción de Botnia-UPM, y la amenaza del gobierno argentino de recurrir nuevamente a la CIJ. Finalmente el gobierno uruguayo autorizó el aumento de la producción en 2014 aunque no hubo respuestas al otro lado del río.

La Asamblea y el gobierno actual

Si bien las marchas ya no tienen un lugar central en las noticias nacionales, el pasado 8 de mayo, miles de vecinos de Gualeguaychú reclamaron nuevamente por el cierre de UMP-Botnia en el Puente Internacional General San Martín. Lo manifestaron mediante una proclama y con miles de banderas y remeras con la leyenda “No a las papeleras”. La Asamblea aún mantiene un fuerte apoyo por parte de los gobiernos provincial y municipal. De hecho, la última movilización fue declarada de interés por la legislatura provincial y la Secretaría de Ambiente entrerriana.
El actual ministro de Ambiente, Sergio Bergman, es asiduo concurrente a las marchas de la Asamblea y hasta se había definido como "un asambleísta más". Sin embargo, decidió no participar de la última movilización (la primera desde que es funcionario) aunque viajó unos días más tarde a Gualeguaychú y se expresó sobre el tema. Al respecto afirmó que el gobierno actual no tiene como aspiración que Uruguay desmantele la pastera UPM-Botnia, sino que el vecino país se avenga a cumplir lo que determinó el Fallo de La Haya, sosteniendo que es necesario avanzar en el monitoreo para demostrar si existe o no la contaminación.

Algunos comentarios

A pesar de su disipación mediática, el conflicto por el funcionamiento de Botnia-UPM a orillas del Río Uruguay permanece latente a más de una década de iniciado el diferendo. Pareciera imposible una solución efectiva que conforme a todas las partes involucradas por tratarse de posiciones prácticamente irreconciliables.
Lo cierto es que este tipo de conflictos asociados a la creciente reivindicación de los derechos territoriales, la justicia ambiental y social son cada vez más frecuentes. En este contexto cabe reflexionar una y otra vez sobre el tipo de desarrollo que queremos para nuestras sociedades, qué estamos dispuestos a sacrificar y qué cuestiones son innegociables para nosotros y para las próximas generaciones.

La basura: consecuencias ambientales y desafíos

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

reciclarEl desmesurado crecimiento en el volumen de los residuos en la sociedad actual está poniendo en peligro la capacidad de la naturaleza para mantener nuestras necesidades y las de futuras generaciones.

La basura se considera uno de los problemas ambientales más grandes de nuestra sociedad. La población y el consumo per cápita crece, y por ende la basura; pero el espacio no y además su tratamiento no es el adecuado.

En la Argentina cada habitante produce en promedio 0,85 kg/hab/día, que genera un total de 36.036,39 toneladas de residuos sólidos urbanos por día y 13.153.282,19 toneladas por año. De ellas, 4.639.934 son aportadas por la provincia de Buenos Aires, la mayor generadora de residuos. Tierra del Fuego, en cambio, la provincia con menor generación de basura, con 31.230,92 toneladas por año. Cabe aclarar que la generación de residuos no varía sólo con la cantidad de habitantes, sino también con el nivel económico de cada región (González, 2010).

Hasta el día de hoy la gestión de los residuos se ha centrado principalmente en un único aspecto, la eliminación de los mismos (hacerlos desaparecer de la vista) a través de basurales, rellenos sanitarios y en algunos casos, de incineradores. Estas soluciones de final de tubería, como se las denomina, no tienen en cuenta la necesidad de reducir el consumo de materias primas y de energía, y plantean serios riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas.

En nuestro país, la población en general no presenta una cultura de interés en el destino de los residuos, la mayor preocupación es la necesidad de contar con un servicio de recolección de los mismos. Una vez que fueron retirados de la vista de los generadores, para muchos ya está resuelto el problema. No hay mucho interés en efectuar una reducción importante en la generación, como base para un manejo sustentable, para lograr la preservación de los recursos naturales y tampoco interés en los mecanismos de disposición final, salvo que ellos representen una amenaza para la salud en los casos de poblaciones circundantes.

Sin embargo, todos somos consumidores y responsables de la basura que generamos en relación a la calidad y la cantidad. Por lo tanto, también jugamos un papel fundamental en la generación de residuos.

La generación de basura trae consigo los siguientes impactos ambientales:

El consumo de energía y materiales que se utilizan para elaborar envases y productos que después desechamos. Esta energía y estos materiales con frecuencia provienen de recursos que no son renovables, por ejemplo del petróleo y de minerales. Cuando desechamos lo que consideramos basura, en realidad estamos tirando recursos naturales.

La contaminación del agua. El agua superficial se contamina por la basura que tiramos en ríos y cañerías. En los lugares donde se concentra basura se filtran líquidos, conocidos como lixiviados, que contaminan el agua del subsuelo de la que, en nuestra ciudad, todos dependemos. Cabe aclarar que en los rellenos sanitarios los lixiviados no contaminan el agua ni el suelo porque están controlados y debidamente tratados. La descarga de la basura en arroyos y canales o su abandono en las vías públicas, también trae consigo la disminución de los cauces y la obstrucción tanto de estos como de las redes de alcantarillado. En los periodos de lluvias, provoca inundaciones que pueden ocasionar la pérdida de cultivos, de bienes materiales y, lo que es más grave aún, de vidas humanas.

La contaminación del suelo, la presencia de aceites, grasas, metales pesados y ácidos, entre otros residuos contaminantes, altera las propiedades físicas, químicas y de fertilidad de los suelos.

La contaminación del aire, los residuos sólidos abandonados en los basurales a cielo abierto deterioran la calidad del aire que respiramos, tanto localmente como en los alrededores, a causa de las quemas y los humos, que reducen la visibilidad, y del polvo que levanta el viento en los periodos secos, ya que puede transportar a otros lugares microorganismos nocivos que producen infecciones respiratorias e irritaciones nasales y de los ojos, además de las molestias que dan los olores pestilentes. También, la degradación de la materia orgánica presente en los residuos produce una mezcla de gases conocida como biogas, compuesta fundamentalmente por metano y dióxido de carbono (CH4 y CO2), los cuales son reconocidos gases de efecto invernadero (GEI) que contribuyen al proceso de cambio climático.

Además de la contaminación del aire, la tierra y el agua; la mala gestión de los residuos tiene efectos perjudiciales para la salud pública (por la contaminación ambiental y por la posible transmisión de enfermedades infecciosas vehiculizadas por los roedores que los habitan) y degradación del medio ambiente en general, además de impactos paisajísticos. Asimismo, la degradación ambiental conlleva costos sociales y económicos tales como la devaluación de propiedades, pérdida de la calidad ambiental y sus efectos en el turismo.

El Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de Estados Unidos indica que se han encontrado en los lixiviados provenientes de los rellenos, altos niveles de metales pesados como plomo, cadmio, arsénico y níquel. La exposición a estos metales puede provocar enfermedades de la sangre y los huesos, así como daños en el hígado, reducción de las capacidades mentales y daños neurológicos (NIEHS, 2002). También se han encontrado Compuestos Orgánicos Volátiles1 (o VOCs por sus siglas en inglés) como benceno y clorobencenos, tetracloroetileno, tricloroetileno, xileno, cloruro de vinilo y tolueno. La exposición a estos compuestos ha sido asociada con enfermedades como cáncer, leucemia, y daños neuronales y hepáticos (NIEHS, 2002).

La Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible de 1992 estableció la Agenda XXI, que en su capítulo 21 recomienda que en materia de residuos sólidos se deba minimizar su generación, reciclarlos y reutilizarlos al máximo, tratarlos y disponerlos adecuadamente y aumentar la cobertura de recolección y otros elementos del servicio.

Esto implica que cada país debe generar políticas y programas nacionales que apoyen el manejo adecuado e incentiven la reducción de la generación de residuos sólidos, el reciclaje y estimulen la adopción de tecnologías limpias de producción industrial.

El manejo adecuado de residuos es el conjunto de operaciones que mejoran la efectividad financiera y la adecuación social y ambiental del almacenamiento, barrido y limpieza de áreas públicas, recolección, transferencia, transporte, tratamiento, disposición final u otra operación necesaria además de contribuir para minimizar las cantidades de residuos generados a nivel domiciliario, agrícola, comercial, industrial y de las instituciones públicas. Básicamente el sistema de manejo de los residuos se compone de cuatro subsistemas: Generación del residuo, trasporte, tratamiento y disposición y control y supervisión

En Argentina, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS), dependiente del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, ha diseñado en el año 2005 la Estrategia Nacional de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) con el objeto de brindar respuestas adecuadas y concretas al manejo de los residuos, porque más allá de que cada municipio es responsable directo de los residuos que genera, la temática merece un tratamiento a nivel nación, por la necesidad de asegurar la salud pública y la preservación del medio ambiente.

Para llevar adelante dicha estrategia el gobierno nacional solicitó apoyo técnico y financiero al Banco Mundial. Dicho organismo aprueba en febrero de 2006 el Convenio de Préstamo BIRF-7362-AR, correspondiente al Proyecto Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PNGIRSU). El monto del préstamo asciende a los U$S 40.000.000. De acuerdo a lo publicado por la SAyDS el proyecto brinda asistencia técnica y económica a modo de incentivo para que las provincias y sus municipios puedan elaborar sus propios planes y sistemas de gestión integral en el marco de los objetivos de la Estrategia Nacional. En este marco se prevé la financiación de infraestructura para la disposición final y sus sistemas asociados, a través de la construcción de rellenos sanitarios, plantas de tratamiento, estaciones de transferencia y el cierre de basurales a cielo abierto, según el caso. Otro componente es la elaboración de planes sociales para la inclusión de recuperadores informales de residuos en las distintas jurisdicciones.

Entre las jurisdicciones comprendidas en el proyecto se encuentran: Municipio de General Pueyrredón, Municipio de Rosario, Municipio de Córdoba Capital, Provincia de Chubut, Provincia de San Juan, Provincia de Mendoza, Provincia de Jujuy, Provincia de Chaco, Provincia de Santa Cruz, Provincia de Córdoba, Provincia de Santa Fe, Provincia de Salta

El programa mundial: Basura cero

BASURA CERO es una solución integral al problema de los residuos ya que combina medidas “río arriba” que apuntan a reducir la toxicidad y la cantidad de basura que generamos y procuran que todo los materiales que se desechen sean susceptibles de reaprovecharse de forma segura, con medidas “río abajo” que posibilitan la reutilización, el reciclado y compostado de todo cuanto se deseche. BASURA CERO incluye el reciclaje pero va mucho más allá. Su objetivo es reducir progresivamente el enterramiento y la incineración de basura hasta llegar a cero, fijando metas intermedias y claras para llegar a ese fin. Esto contempla el reciclaje, pero solo como parte de una serie de medidas que comienzan por reducir el consumo y la generación de basura, modificar el diseño de los artículos de uso y reaprovechar los materiales que se desechen

Considerando que los materiales orgánicos representan alrededor de un 50% de los residuos y que los mismos pueden recuperarse con tecnologías accesibles como el compostaje o la biodigestión, y que los reciclables son un 20-30%, resulta que más del 70% de los residuos que producimos podrían aprovecharse.

En muchas ciudades e incluso países del mundo se han adoptado planes de basura cero: San Francisco (EEUU), Canberra (Australia), Kamikatsu (Japan), Halifax (Canada), Nueva Zelanda, son algunos ejemplos. En Argentina, la ciudad de Buenos Aires sancionó en noviembre de 2005 la ley 1854, conocida como Ley Basura Cero mediante la cual se establecieron metas de reducción de la basura llevada a disposición final, que apuntan a que la ciudad deje de enterrar residuos reciclables o aprovechables para el año 2020. En Rosario, en noviembre de 2008 se aprobó la ordenanza 8335 que adopta el objetivo de Basura Cero.

Nuestro Rol como consumidores

Como consumidores tenemos un rol importante en la generación de los residuos. Mensualmente compramos y tiramos kilos de residuos que se disponen en rellenos o basurales generando graves problemas sanitarios y ambientales. Hay algunas pautas que los consumidores podemos tener en cuenta para la reducción de la cantidad de residuos que generamos, así como su composición tóxica.

La regla de las 4 R: Reducir, Reutilizar, Reemplazar, Reciclar:

Reducir es prevenir en origen, por un lado la formación de residuos, por otro lado la toxicidad de los residuos. Es necesario modificar tanto los procesos de producción como nuestros hábitos de consumo, adquiriendo sólo productos necesarios planeando las compras.

¿Qué puedo hacer?

Evitar el sobreenvasado, reducir los productos de “usar y tirar” (como el papel aluminio, las bandejas de plástico, los envases tetrabrick); reducir la utilización de bolsas de plástico en las compras; adquirir productos que utilicen materiales reutilizables y/o reciclados; reducir el uso de PVC (envases, embalajes, objetos de construcción), evitar el consumo innecesario.

Reutilizar significa volver a usar un producto y tener en cuenta este aspecto cuando adquirimos el producto. Muchos productos pueden ser reutilizados con creatividad, dándole una nueva utilidad al objeto que de otra manera tiraríamos. Así, se alarga la vida útil del producto o envoltorio.

¿Qué puedo hacer? Utilizar envases de vidrio retornables; al usar el papel para escribir o imprimir, aprovechar las dos caras; utilizar filtros de café no descartables; buscar nuevos usos o utilizar para el diseño de nuevos objetos.

Reemplazar requiere la compra de productos de vida útil prolongada, biodegradable, no tóxico y de menor impacto ambiental.

¿Qué puedo hacer? Elegir otras alternativas a juguetes que funcionan con pilas o que están hechos de plástico; utilizar pañuelos de tela en vez de pañuelos de papel; elegir cuadernos con tapas de cartón en vez de plástico; comprar envases de vidrio en vez de plástico o latas

Reciclar, el reciclaje permite reintroducir los distintos materiales en los ciclos de la producción, ahorrando materias primas y disminuyendo el flujo de residuos que van a parar a los tratamientos de disposición final. Sin embargo, que un producto sea reciclable, como se indica en muchos de ellos, no implica necesariamente que vaya a ser reciclado. Los materiales que se reciclan más fácilmente en la actualidad son la materia orgánica, el vidrio y el papel.

¿Qué puedo hacer? Para residuos de carácter orgánico se pueden ser “compostados” para ser usados como abono de uso domiciliario o rural; los cartones, el plástico, el papel, los vidrios, los metales, pueden ser de utilidad para algunas empresas o cooperativas que los reciclan.

¿Sabías qué?

  • Una tonelada de papel reciclado: equivale a no talar 20 árboles, no usar 1.500 litros de gasoil, ahorrar 4.000 kw y 25 mil litros de agua?
  • Y una tonelada de pet recuperado (que son 40 mil botellas) equivale a un ahorro de 3,8 barriles de petróleo?

Algunos apuntes acerca de la megaminería a cielo abierto

Minería

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

El derrame reciente de un millón de litros de solución cianurada en las aguas del río Jáchal, en la provincia de San Juan por parte de la empresa Barrick Gold en la mina Veladero (click aquí para ver noticia) visibiliza nuevamente el necesario debate en torno a la explotación minera a cielo abierto.

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El cambio climático

imagen

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

En la actualidad del Cambio Climático y Global es objeto de un intenso debate internacional, siendo la problemática mundialmente reconocida como prioritaria en materia de lineamientos estratégicos de políticas de gestión de alcance nacional e internacional.

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