29 de Agosto: Día del Árbol

Por Grupo de Investigación de Economía Ecológica

Aprovechamos el mes de la celebración del día de árbol para hacer la reflexión sobre la importancia de proteger las superficies arboladas y crear conciencia de que los bosques  son imprescindibles para la vida y de los muchos beneficios que prestan a la humanidad.

¿Por qué una fecha para resaltar la importancia de los árboles? 

 

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Razones para promover una conciencia de protección, conservación y restauración de los bosques:

  • Mitigación los efectos del cambio climático. El exceso de dióxido de carbono (CO2) causado por muchos factores se está acumulando en nuestra atmósfera y está contribuyendo al cambio climático. Los árboles absorben el CO2, removiendo y almacenando el carbono al tiempo que liberan oxígeno al aire.
  • Limpian el aire: los árboles absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono) y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapándolas en sus hojas y corteza.
  • Son importantes productores del oxígeno que respiramos. Esto se debe al proceso de fotosíntesis en el que las plantas y árboles utilizan el carbono que esta disuelto en el aire en forma de dióxido de carbono y lo depositan en sus tejidos; como producto secundario de este proceso liberan oxígeno a la atmósfera.
  • Ahorran agua: la sombra de los árboles disminuye la evaporación del agua. A medida que los árboles transpiran, aumentan la humedad atmosférica.
  • Ayudan a prevenir la contaminación del agua: Los árboles reducen el escurrimiento del agua, atrapando el agua de lluvia y permitiendo así que fluya por el tronco y a la tierra que está debajo del árbol. Esto evita que las aguas de lluvia se lleven los contaminantes al océano.
  • Evitan la erosión: Cuando llueve en el bosque las hojas permiten que el agua gotee lentamente sobre el suelo, y la materia orgánica en descomposición facilita que se infiltre en el subsuelo. Las raíces sujetan la tierra manteniendo el suelo en su lugar y evitando deslizamientos. Cuando no hay árboles la lluvia cae fuertemente sobre el suelo desprotegido arrastrando sedimentos y provocando inundaciones. Además al llegar los sedimentos a los arroyos y ríos destruyen el hábitat de los animales que viven en ellos.
  • Tiene un importante valor económico, ya que de ellos se obtiene distintos materiales comercializables. La madera se utiliza para la construcción; su pulpa permite la confección de una gran diversidad de papeles; además proporciona el corcho, las resinas y el látex (líquido segregado por algunos árboles) como el del caucho-, las gomas, los barnices, el tanino y la cola.
  • Dependiendo de la especie, también proveen frutas, aceites y medicamentos.
  • Son un refugio de la biodiversidad: los bosques tienen una proporción significativa de la diversidad del mundo, ellos constituye un hábitat que sirven de alimento y refugio a decenas de seres vivos.
  • Proveen sombra en lugares de alta exposición solar: los árboles refrescan las ciudades dándoles sombra a los hogares y calles, interrumpiendo las “islas de calor” y liberando vapor de agua al aire a través de sus hojas.
  • Proporcionan belleza escénica natural para fines turísticos recreativos y científicos.
  • Disminuyen la contaminación acústica en las urbes.

arbol2¿Qué pasa si perdemos nuestros árboles? 

La deforestación tiene graves consecuencias, destacando las siguientes:

Por pérdida de la cubierta vegetal, el suelo desnudo se ve expuesto a los agentes de erosión del agua y el viento que a su paso se llevarán sus nutrientes y las capas más fértiles. La desaparición de esta cubierta también desestabiliza las capas freáticas lo que a su vez favorece las inundaciones o sequías.

La Biodiversidad se ve amenazada y reducida,  la diversidad de hábitats, especies y tipos genéticos presentes en estos ecosistemas desaparece cuando ellos desaparecen y, como consecuencia, también una valiosísima información.

Los bosques desempeñan un papel clave en el almacenamiento del carbono; si se eliminan, el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera puede llevar a un calentamiento global de la tierra.

La Agricultura y la Ganadería se han basado en la eliminación de los bosques aprovechando la fertilidad de sus suelos, pasando de largo que esa fertilidad se ve sustentada por todo el bosque y cuando perdemos ese bosque poco a poco iremos perdiendo también la fertilidad del suelo.

Situación crítica mundial: la deforestación


Los árboles son fuente de vida. Su uso para alimentarse, calentarse y construir un sinfín de objetos supone una explotación que, entre otros factores, dispara la deforestación y, con ella, la destrucción del hábitat. Por lo cual, los bosques del mundo siguen disminuyendo, a medida que la población aumenta y las áreas forestales se reconvierten a la agricultura y otros usos. El ritmo de desaparición de los árboles es alarmante, un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ubica a Brasil, Paraguay y Argentina entre los diez países que más desmontaron durante los últimos 25 años.

El organismo multilateral se ocupa de medir la evolución de los bosques desde 1990, con la aparición en el escenario internacional de los primeros signos de preocupación por el cambio climático y la necesidad de proteger los recursos naturales. De acuerdo con este registro histórico, la Argentina entre 1990 y 2015 perdió el 22% de sus bosques, unas 7,6 millones de hectáreas, a razón de 300.000 hectáreas al año.

En el país se produce el 4,3 por ciento de la deforestación global.

La deforestación es una de las principales causas de las inundaciones en Argentina. La misma, está impulsada por el avance no planificado de la frontera agropecuaria y/o el crecimiento urbano. En la Argentina, existen procesos de deforestación de variadas características, por ejemplo, el aumento de superficie cultivada para la soja en Santiago del Estero y Córdoba, y la ganadería en Salta y Chaco, entre otras. Además de la pérdida acelerada de bosques nativos, aquellos que quedan en pie sufren un proceso continuo de degradación desde hace más de cien años. Ya sea para extraer madera, tanino, durmientes de ferrocarriles, postes de alambrados o carbón, la explotación forestal de los bosques nativos tuvo históricamente y tiene hasta nuestros días características mineras.

Esto quiere decir que no se aplican técnicas de manejo o reforestación para asegurar su renovación o regeneración, sino que simplemente se extraen los mejores ejemplares hasta su agotamiento.

Ley de Bosques 26.331


A fines de 2007, el Congreso Nacional aprobó la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, que regula el uso de los Bosques Nativos, dirigida a promover la gestión forestal sustentable. Sin embargo, el Poder Ejecutivo recién la reglamentó en febrero de 2009, tras el reclamo que hicieron más de 70 organizaciones sociales, entre ellas la Fundación Vida Silvestre Argentina. La Ley de Bosques establece que las provincias deberán realizar el ordenamiento territorial de sus bosques nativos (OTBN) a través de un proceso participativo, categoriza los usos posibles para las tierras boscosas: desde la conservación hasta la posibilidad de transformación para la agricultura, pasando por el uso sustentable del bosque. Así zonifica los bosques de la siguiente manera:

  • Categoría I (rojo): sectores de muy alto valor de conservación que no deben desmontarse ni utilizarse para la extracción de madera y que deben mantenerse como bosque para siempre. Incluirá las reservas naturales y sus áreas circundantes, que tengan valores biológicos sobresalientes, y/o sitios que protejan cuencas hídricas de importancia (nacientes de ríos y arroyos).
  • Categoría II (amarillo): sectores de alto o medio valor de conservación, que pueden estar degradados pero que si se los restaura pueden tener un valor alto de conservación. Estas áreas no pueden desmontarse, pero podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica.
  • Categoría III (verde): sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad, con la previa realización de una Evaluación de Impacto Ambiental.

Un aspecto importante que incorporó la norma es la constitución del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos "con el objeto de compensar a las jurisdicciones que conservan los bosques nativos, por los servicios ambientales que éstos brindan". Este mecanismo de compensación por servicios ambientales, además de ser el primer antecedente de este tipo en la legislación argentina, se enmarca en la concepción de que el ordenamiento territorial por sí solo pierde sentido si no está acompañado de políticas activas que apoyen y promuevan el uso sustentable del bosque nativo.