La India, ¿potencia del siglo XXI?

Por el Lic. Juan M. París

En el presente artículo pondré el foco sobre otro de los BRICS, la India, un caso de emergencia digno de análisis. De acuerdo a datos del Fondo Monetario Internacional, el PBI real de la India en 1980 representaba el 3,3% del PBI mundial, en 2005 el 5,9%, en 2010 el 7,2% y se estima que en 2020 rondará el 9%. Contextualicemos mejor estos datos: la emergencia india no ha sido tan espectacular como la china, cuyo PBI pasó de representar el  3,4% del PBI global en 1980 al 16,6% en 2010, pero cobra relevancia cuando vemos que Europa mantiene desde 1980 hasta 2010 su cuota de alrededor del 20%, al igual que los Estados Unidos. Por otro lado, Japón, la tercera economía del mundo, redujo su participación en el PBI global del 9,2% en 1980 al 6% en 2010, al igual que América Latina, cuya reducción pasó del 9,5% en 1980 al 7,2% en 2010. En conclusión, el peso de la India en la economía global es cada vez más significativo, no sólo por su mayor participación en el PBI global, sino también por otros factores que describiré más adelante.

La India no es un país sencillo, es el segundo país más poblado del planeta después de China, con aproximadamente 1.200 millones de habitantes. Es, a su vez, la mayor democracia del mundo con más de 700 millones de votantes. La India que fue una colonia británica hasta 1947, posee en su vasto territorio una diversidad religiosa y lingüística inimaginable en las culturas occidentales. Se hablan más de 800 dialectos, aunque el gobierno reconoce al Hindi y al Inglés como idiomas oficiales para la comunicación. Sin embargo, en la constitución aparecen más de 20 lenguas reconocidas como nacionales correspondientes a distintas regiones. Adicionalmente, la India convive en un vecindario conflictivo: está situada en el sur de Asia, región también integrada por: Pakistán, Nepal, Bután, Bangladesh, Sri Lanka y Maldivas. La India limita también con China con quién tuvo una guerra en 1962 por una disputa territorial y ha librado tres guerras (1647, 1965 y 1991) con su vecino más temido, Pakistán, por la región de Cachemira de mayoría musulmana y que Pakistán reclama como propia. En 1971 también combatió con Pakistán alrededor del antiguo Pakistán Oriental que accedió a la independencia (Bangladesh). Estos conflictos han desatado entre ambos países una carrera armamentística, que los ha convertido en potencias nucleares, poniendo en riesgo tanto la región como al resto del mundo.

Volviendo al plano económico, recordemos que la India venía de un proceso de desglobalización entre 1950 y 1980, a través de una fuerte intervención estatal. Durante estos años hubo un marcado recelo a la Inversión Extranjera Directa y una importante presión a las multinacionales, a tal punto que en el año 1977 Coca Cola e IBM abandonan el país. Hay que mencionar la revolución verde acaecida en 1967, a través de 3 estrategias: Nuevos terrenos de cultivo, cosecha doble y la introducción de semillas transgénicas. Esto le permitió a la India ampliar considerablemente su producción agrícola, pasando a ser un exportador neto de alimentos. Además, la revolución verde provocó una consolidación de parcelas y una reducción de la mano de obra y generó una emigración a las ciudades que facilitó el proceso modernizador en años posteriores.

Puedo entonces  situar la emergencia india a partir de comienzos de la década del 80´, momento en el que una serie de políticas económicas liberales pusieron las bases del despegue económico indio: Desregulación industrial y comercial, revisión del tipo de cambio (devaluación), simplificación y relajación del tipo impositivo y mayor apertura a la IED.

A partir de los años 90´ la India empieza a mirar a China como un ejemplo a seguir. Con la reforma de 1991 se abandona el marco de restricciones a la importación, la inversión y controles de precios, y empieza la extensión definitiva del libre mercado en la economía india.

De esta manera se sentaron las bases de la impresionante emergencia india. Hay otros factores sociales y demográficos que hacen de la India un país con características impresionantes para ser una potencia económica del Siglo XXI como se plantea en el título del artículo. La India es el segundo país del mundo en número de hablantes de inglés por detrás de los Estados Unidos. A pesar de las altas tasas de analfabetismo hay más de cien millones de indios hablantes de inglés que han hecho posible el desarrollo de una potente industria global de servicios con base en la India en sectores como la atención telefónica, la ingeniería o las tecnologías de la información. El crecimiento se ha dado tanto en el sector servicios como en la industria pero con particular intensidad en el primer caso.

La Base de la Pirámide

En los países emergentes, y esto puede vislumbrarse claramente en un país como India,  la expresión “base de la pirámide” hace referencia al grupo social más pobre ynumeroso. En términos globales podría hacer referencia alos cerca de 2.500 millones de personas que viven conmenos de 2,5 dólares al día. La “base de la pirámide” se usa paradefinir nuevos modelos de negocio que apuntandeliberadamente a ese grupo demográfico y económico. Esta idea nace del libro de C.K Prahalad  “The Fortune at the Bottom of the Pyramid” (“La fortuna en la base de la pirámide”). El subtítulo del libro, para que esta expresión no suene tan inhumana es “erradicando la pobreza a través de los beneficios empresariales”. Pueden hacerse muchas lecturas de estas expresiones y de este libro, pero la idea es sumamente interesante desde un punto de vista económico y empresarial.

Ejemplos de estas estrategias serian los microcréditos, nuevos modelos de negocio alrededor de la telefonía móvil que facilitan el comercio o la adaptación de productos de consumo a ciertas necesidades especiales de ese grupo de consumo (champú para agua fría o cubitos de caldo vendidos por unidad). Estas dos últimas se que se han implementado en África, tema que abordaré en un próximo artículo.

Por ejemplo, y volviendo al tema que me compete en el presente texto, una apuesta similar ha llevado al grupo Tata (empresa multinacional india) a desarrollar el primer vehículo utilitario para la incipiente clase media india, el Tata Nano. El mismo es un automóvil de cuatro plazas que adapta su diseño y proceso de fabricación con el fin de conseguir un precio final de 100.000 rupias (1.500 €). El proyecto se dirigió principalmente al público urbano y fue posible gracias a algunos cambios técnicos. El Tata Nano es un coche para la “base de la pirámide.”

La India tiene todo para ser una potencia económica del Siglo XXI: altas tasas de crecimiento, un consumo interno potente y cada vez mayor, una enorme fuerza laboral de más de 400 millones de personas con sectores altamente calificados, un uso extendido del  inglés a nivel comercial, una estructura demográfica muy joven (a diferencia de China que presenta una población envejecida), es a su vez el principal país receptor de remesas del extranjero por sus emigrantes. En Estados Unidos por ejemplo se matriculan anualmente 60 mil estudiantes indios, y en California uno de cada tres ingenieros en sistemas es indio. También es importante señalar la estabilidad política de los últimos 60 años, lo que genera un clima de seguridad jurídica para las inversiones y el comercio.  A pesar de todos los datos macroeconómicos favorables y las mejoras mencionadas, India sigue siendo un país pobre, cientos de millones de sus ciudadanos viven bajo el nivel de pobreza, especialmente en las zonas rurales, que parecen haber quedado al margen del proceso de emergencia. Arundhati Roy, una activista india dice al respecto: “Es como si la población de la India hubiera sido agrupada y cargada en dos convoyes de camiones (uno enorme y otro diminuto) que han salido con resolución en direcciones divergentes. El convoy diminuto está en camino a un destino brillante en algún sitio cerca de la cima del mundo. El otro convoy simplemente se desvanece en la oscuridad y desaparece.”   Estoy convencido que la emergencia de los países debe tener como último fin, sacar de la pobreza y otorgarles un mejor nivel de vida a sus habitantes, y no simplemente escalar posiciones en un ranking de PBI. Por ende, es obligación del gobierno indio volcar las enormes mejoras económicas del país en el bienestar de sus ciudadanos, sacando de la pobreza a la mayor cantidad de habitantes indios posibles, tal como lo viene haciendo países como China y Brasil, entre otros.

Juan Marcos París

Lic. En Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Master en Globalización, Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona)