Económicas participó de las VIII Jornadas de Economía Ecológica en Rosario

congreso ecoe3Los días 5, 6 y 7 de octubre, en la ciudad de Rosario, se llevaron a cabo las VIII Jornadas de Economía Ecológica, bajo el lema "La sustentabilidad frente al neoextractivismo y la reprimarización en Latinoamérica. Miradas transdisciplinares y la construcción de alternativas".

En dicho encuentro, el Grupo de Economía Ecológica de esta Facultad, que dirige la Dra. Marcela Bertoni, presentó el trabajo "Una aproximación teórica metodológica para proyectar una ciudad turística sustentable".

Los temas de debate principales, en esta oportunidad, fueron el resultado de discusiones, avances y retrocesos en los temas de ambiente y desarrollo. En tal sentido se destacaron en las mesas de debate y en los trabajos presentados dos temas relevantes: la no mercantilización de la Naturaleza y los principios del buen vivir.

Estos temas se han concretado en instancias sustantivas, que encierran enormes potencialidades para un cambio de rumbo que permita proteger el acervo ecológico latinoamericano, entre la que se destaca las actuales Constituciones de Bolivia y Ecuador, donde se formaliza por primera vez los Derechos de la Naturaleza y, a la vez, se los articula con la original propuesta del Buen Vivir, como alternativa el desarrollo actual.

La no mercantilización de la Naturaleza: del gerenciamiento ambiental a la gestión ambiental participativa

congreso ecoeLa construcción de estrategias en desarrollo sustentable, en la práctica presenta ciertas situaciones regresivas, ya que se observan varios problemas debido a la mercantilización de la Naturaleza. En este sentido, las críticas se asocian algunas a la fuerte reducción de debate político (tal lo plantea Gudynas, 2003). En esa perspectiva, tal reducción está determinada por una postura tecnocrática, donde un grupo de expertos tiene los conocimientos y capacidades para determinar los mejores usos de los ecosistemas. El resultado es que se sobrevalora el conocimiento científico-técnico por sobre los saberes locales y populares.

La otra crítica significativa, en este sentido, es la internalización de los costos ambientales que plantea la economía ambiental, desde los supuestos de la economía neo clásica, como una instancia suficiente para compensar los daños ambientales.

En consecuencia, de estas posturas derivan en conflictos socio ambientales y socio distributivos. De hecho, el no discutir visiones diversas presenta muchas debilidades, debido a que la pretensión de certeza científica a veces deriva en posiciones intransigentes genera conflictos porque no considera los saberes populares, las tradiciones o las valoraciones identitarias. Por otra parte, las externalidades negativas procedentes de la experiencia privatizadora de la naturaleza, generan degradación y deterioro ambiental que afecta no sólo los servicios ecológicos de la naturaleza, sino además las condiciones de calidad de vida de las personas y ciertos sistemas de compesasiones no son suficientes cuando las consecuencias son irreversibles.

Por lo tanto, para superar la visión mercantil de la Naturaleza se debe pasar de gerenciamiento ambiental a una postura, que exige de una política ambiental amplia, capaz de reconocer la diversidad de posiciones sobre el ambiente y que presente oportunidades de un debate público y plural de las estrategias en sustentabilidad. El modo de llevarlo a cabo es a partir una gestión ambiental participativa. Asimismo se hace necesario resignificar la naturaleza considerando a los recursos (ya sea renovables o renovables) como un bien común lo que implica la inalienabilidad del recurso, así como el control social sobre su aprovechamiento y manejo, en tanto patrimonio social, natural y cultural. Por eso, este sentido, tal se manifiesta desde la economía ambiental establecer la asignación y distribución depende de que éstas sean equitativas y la escala sea sustentable.

La asunción de recursos vitales como un bien común conlleva considerarlo como un patrimonio, que debe ser gestionado a partir de los criterios de solidaridad, cooperación mutua, acceso colectivo, equidad, control democrático y sostenibilidad.

El Buen vivir como un nuevo modelo cultural

El discurso del Buen vivir se construyó como un modelo cultural moderno (autónomo y racional) alternativo con una utopía propia que emerge desde América Latina en respuesta a los problemas vitales de la vida colectiva y se está conformando como un modelo cultural. A partir de sus orígenes autóctonos, ha sido traducido en principios normativos que han permeado progresivamente la esfera política, particularmente en Ecuador y Bolivia.
Este modelo se declara abiertamente crítico del modelo cultural dominante y formula unas respuestas específicas para los problemas centrales de la vida colectiva, en particular el problema de la sustentabilidad.

El principal interés que éste suscita radica en su potencial emancipador en la medida en que se conciba como un diálogo con las diversas miradas contemporáneas y se materialice en el eje sólido y compartido de una necesaria transición hacía una sociedad ecológica y socialmente sustentable.

Resulta promisorio entender al Buen Vivir como la inserción de un nuevo horizonte de referencia para la sociedad y se identifica con otros discursos contemporáneos que pretenden transformar las formas de organización social y patrones de producción y consumo con el fin de responder a los imperativos de la sustentabilidad.

En particular desde la perspectiva de la economía ecológica, este modelo cobra relevancia en la medida que propicie la posibilidad de que emerja un nuevo modelo cultural y trans-cultural, que no se asocie unívocamente a un discurso particular, sino que sea en el lugar de encuentro, donde converjan diversas posiciones contra-hegemónicos en la retórica discursiva del desarrollo sostenible.

Los desafíos de la sustentabilidad

En este contexto los desafíos de la sustentabilidad son:

  • Darle centralidad a los bienes comunes, donde la discusión debe girar en torno a la gestión comunitaria de los recursos más que el derecho de propiedad;
  • Repensar la búsqueda de la felicidad como un horizonte creativo y no consumista y
  • Reconocer que “Nuestro futuro común” admite muchos estilos de desarrollo.

Los trece principios para vivir bien o vivir en plenitud

congreso ecoe21-Suma Manq’ aña: Saber comer, saber alimentarse, no es equivalente a llenar el estómago; es importante escoger alimentos sanos, cada luna nueva se ayuna; y en la transición del mara (ciclo solar) se debe ayunar cinco días (dos días antes y dos días después del Willka Ura (día del sol Solsticio de Invierno). En la cosmovisión andina todo vive y necesita alimento, es por eso que a través de las ofrendas damos alimentos también a la Madre Tierra, a las montañas, a los ríos. La Madre Tierra nos da los alimentos que requerimos, por eso debemos comer el alimento de la época, del tiempo, y el alimento del lugar.

2-Suma Umaña: Saber beber. Antes de beber se inicia con la ch’alla, dando de beber a la Pachamama, a los achochillas, a las awichas. Beber, tomar, ch’allar completarse (chuymar montaña, chuymat apsuña, chuymat sartaña jawirjam sarantañataki) entrar al corazón, sacar del corazón y emerger del corazón para fluir y caminar como el rio.

3-Suma Thokoña: Saber danzar, entrar en relación y conexión cosmotelúrica, toda actividad debe realizarse con dimensión espiritual.

4-Suma Ikiña: Saber dormir. Se tiene que dormir dos días, es decir dormir antes de la media noche, para tener las dos energías; la de la noche y la de la mañana del día siguiente, la energía de dos días. En el hemisferio sur se tiene que dormir la cabeza al norte, los pies al sur, en el hemisferio norte la cabeza al sur y los pies al norte.

5-Suma Irnakaña: Saber trabajar. Para el indígena originario el trabajo no es sufrimiento, es alegría, debemos realizar la actividad con pasión, intensamente (Sinti pacha).

6-Suma Lupiña: Saber meditar, entrar en un proceso de introspección. El silencio equilibra y armoniza, por lo tanto el equilibrio se restablece a través del silencio de uno (Amiki) y se conecta al equilibrio y silencio del entorno, el silencio de uno, se conecta con el silencio del entorno (Ch’uju) y como consecuencia de esta interacción y complementación emerge la calma y la tranquilidad.

7-Suma Amuyaña: Saber pensar. Es la reflexión, no sólo desde lo racional sino desde el sentir; uno de los principios aymaras nos dice: jan piq armt’asa chuman thakip saranlañani (sin perder la razón caminemos la senda del corazón).

8-Suma Munaña, Munayasiña: Saber amar y ser amado, el proceso complementario warmi chacha, el respeto a todo lo que existe genera la relación armónica.

9- Suma Ist’ aña: Saber escuchar. En aymara ist’aña no sólo es escuchar con los oídos; es percibir, sentir, escuchar con todo nuestro cuerpo; si todo vive, todo habla también.

10-Suma Aruskipaña: Hablar bien. Antes de hablar hay que sentir y pensar bien, hablar bien significa hablar para construir, para alentar, para aportar, recordemos que todo lo que hablamos se escribe en los corazones de quienes lo escuchan, a veces es difícil borrar el efecto de algunas palabras; es por eso que hay que hablar bien.

11-Suma Samkasiña: Saber soñar. Partimos del principio de que todo empieza desde el sueño, por lo tanto el sueño es el inicio de la realidad. A través del sueño percibimos la vida. Soñar es proyectar la vida.

12-Suma Sarnaqaña: Saber caminar. No existe el cansancio para quien sabe caminar. Debemos estar conscientes de que uno nunca camina solo; caminamos con el viento, caminamos con la Madre Tierra, caminamos con el Padre Sol, caminamos con la Madre Luna, caminamos con los ancestros y con muchos otros seres.

13-Suma Churaña, suma Katukaña: Saber dar y saber recibir. Reconocer que la vida es la conjunción de muchos seres y muchas fuerzas. En la vida todo fluye: recibimos y damos; la interacción de las dos fuerzas genera vida. Hay que saber dar con bendición, saber dar agradeciendo por todo lo que recibimos. Agradecer es saber recibir; recibir el brillo del Padre Sol, la fuerza de la Madre Tierra, fluir como la Madre Agua y todo lo que la vida nos da.

Escrito: Fernando Huanacuni Mamani
Fuente: www.cusihuasi.ning.com